¿Debemos seguir comercializando?

Hace poco escribí sobre cómo uno podría aprovechar este tiempo de pandemia, distanciamiento social y cuarentena obligatoria para muchos, haciendo esas cosas que normalmente dejamos “para más adelante” y que al final nunca hacemos, como capacitarnos, investigar, poner las cosas en orden, leer un libro o los miles de papers y suscripciones en línea que recibimos y que guardamos para más adelante, etc. ya que para algunos más y para otros menos, el tiempo en casa, protegiéndonos del virus que acecha, nos deja más tiempo libre o un tiempo diferente del habitual.

Pero por otro lado cada vez más, veo y escucho gente preguntándose si deberíamos seguir comercializando durante esta crisis o si eso es o suena oportunista. Personalmente creo que sí podemos y debemos seguir adelante durante este período, seguir comunicándonos con nuestros seguidores, clientes o prospectos, que no hay nada de malo en ello, y que más bien ayuda a mantener algo de normalidad.

Hoy, lo más importante es comunicarnos con los otros de una manera útil y confiable, por lo que, si tenemos algo útil y confiable para ofrecer, adelante.

Realmente creo que no hay mejor momento para organizarse y sentar las bases de lo que será nuestro nuevo negocio o nuestro negocio post coronavirus. Sea que arranquemos de cero o que querramos continuar haciendo lo que hacíamos, las cosas van a ser distintas.

Habrá quienes pensarán “pero ¿cómo hago si mi tienda está cerrada, si mi servicio no es en línea o si no hay posibilidades de reunirnos?”.  No importa cuál era la “forma” en que operaba nuestro negocio antes de que comience esta pandemia, porque a partir de ahora esa “forma” va a cambiar incluso cuando esto pase.

Para aquellos que venían ofreciendo sus productos y sus servicios en línea, la cosa es más fácil que para aquellos que no lo hacían o que sólo utilizaban las redes para algunos contactos esporádicos; sin embargo, eso no quita que se pueda arrancar ahora.

Dicho ésto, no hay mejor momento que el actual para sentar las bases de lo que sigue mientras las cosas están en una relativa desaceleración, porque, una vez que la marea cambie, habrá otras necesidades que, sumadas al trajín del día a día no nos permitirán innovar y habremos perdido la oportunidad de darle un giro a nuestro negocio.

Pero la pregunta del millón es, ¿por dónde empiezo? Y respuesta deberíamos encontrarla preguntándonos qué tendríamos que tener hoy, para poder estar en contacto con mis clientes y poder seguirles ofreciendo mis productos y mis servicios.

Si la respuesta está en el mundo digital, entonces pensemos en qué hemos hecho hasta ahora para transformarnos digitalmente. Si hemos empezado pero muy tímidamente, entonces profundicemos ahí, ampliemos, mejoremos o rearmemos nuestro mundo digital, y si aún no hemos dado el primer paso, este es el momento.

En lo que va de esta cuarentena he visto cómo pequeñas empresas han comenzado a dar sus primeros pasos camino a su transformación digital, han comenzado a consultar a los especialistas o a quienes tiene experiencia en el tema para buscar ayuda y asesoramiento sobre cómo deberían iniciar el camino de su transformación o profundización digital, cómo comenzar a tener presencia en las distintas plataformas o poder ofrecer sus productos y sus servicios en línea.

Lo interesante es que una vez que esto pase, muchas empresas habrán ampliado o, modificado su oferta y hasta habrán encontrado nuevos segmentos de clientes y por ende se habrán diversificado.

Pero lo más importante es no hacer las cosas a las locas. Transformarnos digitalmente requiere de una estrategia, de una planificación, de una organización que nos permita hacer las cosas paso a paso, para que cada uno que demos no sea en falso y no se nos vuelva en contra.

Qué quiero lograr en el corto plazo (mientras dura la pandemia), en el mediano plazo (en lo que resta del año, o durante los primeros meses una vez que la pandemia pase) y en el largo plazo (cuando todo vuelva a una nueva normalidad) son las preguntas que debemos hacernos y contestar.

Estas preguntas, sumadas a mis objetivos de negocio son las que permitirán pensar en una estrategia de transformación digital que cambiará la forma en que mi empresa conseguirá clientes, entablará relaciones con los actuales y los futuros, acercará contenidos interesantes, venderá productos y servicios y, sobre todo, fidelizará a través de experiencias trascendentes que aporten valor.

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